Guantánamo.- La orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 29 de enero —reforzada con otra el 1 de mayo— ha provocado “un efecto demoledor” en el sistema eléctrico cubano, afirmó este miércoles Rubén Campos Olmo, director general de la Unión Eléctrica (UNE).
Campos Olmo explicó en la Mesa Redonda que, desde el 29 de enero, la isla dejó de recibir combustible para refinar los derivados usados en generación, lo que dejó sin respaldo térmico a entre 1 300 y 1 400 MW.
Esa cifra equivale a más del 50 % de la potencia que usualmente se genera durante la noche. Como resultado, la generación quedó limitada a crudo nacional en plantas térmicas, al gas en las plantas Energas y a las fuentes renovables, principalmente la fotovoltaica.
Antes del recrudecimiento del bloqueo, la generación distribuida —incluyendo plantas en Moa y Mariel, las patanas en la bahía de La Habana y grupos diésel dispersos— aportaba entre 700 y 800 MW diarios, capacidad que ya no se refleja en el balance.
Actualmente, cuando termina la radiación solar el sistema dispone de alrededor de 1 100 a 1 200 MW, cifra que varía según las unidades térmicas fuera de servicio en cada momento, advirtió el director de la UNE.
Campos Olmo recordó que el año pasado se adquirieron recursos a través de un crédito de la República Popular China —metales y materiales— que ya están en proceso de convertirse en agregados para calderas, partes y piezas. En este momento se trabaja en tres unidades que deben incorporarse antes del primero de julio: las unidades 5 y 6 de la planta Rente en Santiago de Cuba, y la unidad 5 de Mariel. También se ejecutarán durante junio y julio otras intervenciones de menor impacto. La unidad 5 de Nuevitas, en mantenimiento, debe incorporarse hacia finales de año.