Su historia es la de una mujer que hizo de la  radio su vida,  pasión y compromiso.
Desde los primeros días, de su puño y letra o frente al micrófono, demostró que la comunicación no solo se trata de palabras, sino de sentimientos, responsabilidad y  amor por la verdad.
En la radio guantanamera, la voz de Marlene Salazar se convirtió en símbolo de entrega y profesionalismo. Cada programa que dirigió, cada mensaje que transmitió, fue reflejo de su ética, su sensibilidad y su respeto por el público.
Como persona, se destacó por su humildad, su solidaridad y su capacidad de inspirar a quienes la rodeaban.
Fue ejemplo de constancia, disciplina y cariño por su trabajo, cualidades que la hicieron merecedora del Premio Nacional de la Radio, reconocimiento que resume una vida dedicada a servir, educar y acompañar a su comunidad desde las ondas sonoras.
Su legado permanece vivo en cada emisión de Radio Guantánamo – Emisora CMKS, donde su legado sigue recordándonos que la verdadera grandeza está en trabajar con el corazón.