La Casa Museo Mayor General Pedro Agustín Pérez fue el escenario del foro-debate «Identidad y religión afrocaribeña», encuentro que reunió este miércoles a reconocidos investigadores, artistas y estudiosos de Guantánamo para reflexionar sobre las raíces africanas y caribeñas de la cultura cubana.
Durante la jornada, promovida por La Red de Acompañamiento Educativo a la Mujer Afrodescendiente (RAEMA), la Universidad de Guantánamo (UG) e instituciones culturales, se trataron los procesos históricos y sociales vinculados con la esclavitud, así como la permanencia de las herencias culturales y religiosas de origen africano, que resisten durante siglos y continúan manifestándose con fuerza en la sociedad cubana, a pesar de los prejuicios que aún persisten.
La doctora en ciencias Martiza Maure López, trató uno de los temas centrales acerca de la presencia de las tradiciones haitianas en Cuba, fundamentalmente en Guantánamo.
Los participantes destacaron que, aunque estas prácticas llegaron con un panteón de deidades y loases propios, lograron establecerse y enriquecerse en el nuevo contexto.
En estas tierras surgieron nuevos vínculos con la naturaleza, nuevos árboles, animales, aguas y energías, mientras se mantenían las mismas divinidades y formas esenciales de culto, según dijo la profesora titular de la UG.
Asimismo, se explicó que, debido a las leyes de repatriación de la década de 1930, muchas familias haitianas se vieron obligadas a preservar sus prácticas religiosas en espacios privados y cerrados. Esta circunstancia permitió que numerosas tradiciones se conservaran casi intactas hasta la actualidad.
Maure López asegura que el acceso a los rituales quedó limitado, en gran medida, a quienes pertenecían a la familia sanguínea o religiosa, lo que generó un profundo desconocimiento entre quienes observan las celebraciones desde fuera. Como expresó uno de los participantes, se puede asistir a la fiesta, pero no necesariamente formar parte de ella.
El foro, con la presencia de los reconocidos bailarines y coreógrafos como César Reynier y Ernesto Llewellin de la Hera, también resaltó la importancia de la música y la danza en estas manifestaciones culturales. La percusión, considerada una de las bases de numerosos ritmos y bailes latinoamericanos, acompaña los rituales religiosos de ascendencia africana y constituye un medio esencial de comunicación, memoria y espiritualidad.
Los expertos coincidieron en que las huellas de estas herencias se reconocen en la mirada, en la manera de caminar y de sentir, en el sentido de independencia, en la libertad del alma y en la capacidad de resistencia y resiliencia. También subrayaron que forman parte del fervor y del orgullo de ser cubano.
Tras la abolición de la esclavitud en Cuba, en 1886, los cabildos afrocubanos fueron transformándose progresivamente en casas de santos.
Estas instituciones continuaron resguardando las tradiciones, los saberes y la cultura de resistencia de sus comunidades. Algunas se hicieron más visibles, mientras otras permanecieron en ámbitos privados, según las circunstancias de cada época.
El foro-debate reafirmó que la identidad afrocaribeña constituye un componente esencial de la nación cubana.
Sus expresiones religiosas, musicales y sociales representan un legado histórico y también una cultura viva transmitida entre generaciones, enriqueciendo la diversidad espiritual y cultural de Cuba y de los guantanameros.