La haitianidad en Cuba constituye un capítulo esencial en la construcción de la identidad nacional, especialmente en las regiones orientales. Su origen se remonta a los flujos migratorios provocados por la Revolución de Haití a finales del siglo 18 y principios del 19, cuando miles de refugiados —blancos, «libres de color» y esclavos— llegaron a Santiago de Cuba y Guantánamo, fundamentalmente. Con ellos trajeron saberes agrícolas, en particular el cultivo del café y la caña de azúcar, que marcaron el desarrollo económico de esas zonas.
A lo largo del siglo 20, nuevas oleadas de haitianos arribaron como braceros para trabajar en los ingenios azucareros, consolidando comunidades rurales que, pese a la marginalización y la discriminación, lograron preservar su dialecto «creole», prácticas religiosas vinculadas al vodú y sus expresiones musicales, así como danzarias.
Estas manifestaciones se entrelazaron con la santería y otras tradiciones afrocubanas, dando lugar a un sincretismo cultural que enriqueció la espiritualidad y la vida festiva del oriente cubano.
El periodista Alejandro Bonne Corbacho y la Unidad Multimedial MegaHerz ofrecen el siguiente trabajo sobre esta temática.